Es un espacio donde guardás fragmentos de una vida que no ocurrió,
pero que podría haber ocurrido sin que nadie lo discuta demasiado.
No es ficción pura.
No es memoria.
Es una zona intermedia donde lo inventado no hace ruido.
Cada entrada es breve.
Autosuficiente.
Sin obligación de continuidad… aunque algo, a veces, se conecta.
Lo que entra en el archivo:
decisiones no tomadas, escenas posibles, objetos con historia,
recuerdos dudosos, diálogos que nunca existieron pero encajan.
La lógica no es explicar.
Es dejar registro.
El archivo no busca coherencia total.
De hecho, cada tanto se contradice.
Y ahí no se corrige automáticamente.
Se deja convivir.
Porque el archivo no documenta la verdad,
sino las versiones posibles de algo que nunca fue.
Puede crecer, o no.
Puede tomar forma de libro, blog o carpeta olvidada.
Eso no importa ahora.
Lo único importante es esto:
El archivo existe
mientras alguien lo escribe.